Pin-up: develando la provocación

Un viejo con cara libidinosa engancha una cuerda con globos a la falda de una joven; un perro jala de la sábana que cubre a una mujer desnuda; una chica subida en un oso polar rodea con sus piernas las orejas del animal... Son imágenes que incluye la obra 'Dian Hanson's History of Pin-Up Magazines', una lujosa edición de Taschen en tres tomos que traza un recorrido a través de las revistas eróticas, desde su aparición, a principios del siglo XX, hasta los 90.

A lo largo de tres volúmenes, la editora Dian Hanson sigue el fascinante desarrollo del género, desde sus orígenes en la década de 1900 hasta los años sesenta. En el Tomo 1 conoceremos las primeras revistas aparecidas hacia 1900 en Francia, Alemania y Estados Unidos, y llegaremos hasta la Segunda Guerra Mundial y las revistas para hombres camufladas como revistas de cine, de humor, de historias de detectives, de arte, nudistas y de narrativa subida de tono. El Tomo 2 documenta la proliferación de revistas para hombres tras la Segunda Guerra Mundial, particularmente gracias a la aparición de Playboy en diciembre de 1954 y a la nueva hornada de sofisticados imitadores nacidos a su estela, así como a la temprana evolución de las revistas inglesas y las cinco grandes modelos de portada de la década de 1950. El Tomo 3 arranca con la explosión de nuevas cabeceras en Estados Unidos, consecuencia directa de los cambios experimentados por las leyes sobre obscenidad en ese país a finales de la década de los cincuenta. Esa misma década vio el declive final en la producción francesa de revistas; Inglaterra empezó a mostrar su lado más pervertido; y Alemania, una vez más, aunó el desnudo con el activismo político.

Es el proyecto más reciente de la estadounidense Dian Hanson, editora del catálogo de contenidos sexuales de la firma alemana, responsable de títulos como 'The big book of pussy' y 'Nobuyoshi Araki. Bondage'. A través de reveladores textos y cientos de imágenes originales (hay dibujos, caricaturas, fotos y montajes), se descubren los tabúes, los mitos eróticos y las costumbres de la sociedad occidental del siglo pasado. En efecto, el estudio se centra en Estados Unidos y Europa (Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y países nórdicos) y trata de arrojar luz, sin prejuicios ni convencionalismos, sobre esa "eterna batalla" de las publicaciones eróticas contra el gobierno de turno.

"La lujuria corrompe la mente, emponzoña el alma", se lee en el primer tomo, que cubre el lapso entre 1900 y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Es un periodo en el que la moral puritana de Norteamérica pugna con la exuberante sexualidad que viene de Francia, a través de publicaciones como 'Paris sex-appeal', 'Pages folles' y 'La vie parisienne'. Corsés y chicas vestidas de torero frente a un colectivo censor empeñado en cortar con la tijera (o tapar con tela barata) lo que no quiere ver.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) deja otra realidad al margen de los muertos: 300.000 parejas se divorcian en Estados Unidos. La represión sexual salta por los aires en obras provocativas como 'Hot dog' y 'Spicy stories' u otras más humorísticas, como 'Smiles' y 'Chicks and chuckles'. Mientras los nudistas defienden las propiedades espirituales de ir por el mundo como vinieron a él, la matraca conservadora sigue alertando del "peligro que corren los jóvenes al estar expuestos a actos sexuales".

El segundo tomo avanza desde la posguerra hasta 1959. Son tiempos de cambios y las revistas eróticas no son ajenas a ello. Cabeceras como 'Bizarre' y 'Exotique' exploran universos alternativos, como el sadomasoquismo y la dominación femenina. Se dice que John Willie, responsable de 'Bizarre', tenía una serie de pisos francos para realizar sesiones de fotos y fabricar sus revistas en caso de que el FBI hiciera una redada en su casa. En 1953, con 27 años, Hugh Hefner lanza 'Playboy'; la primera portada, con Marilyn Monroe desnuda, ya avisa del gigantesco impacto que tendrá la revista, que no duda en mezclar fotos de chicas picantes con artículos sobre Picasso, Nietzsche, jazz y otros placeres cultos. Para 1971, 'Playboy' despacha más de siete millones de copias al mes. Ante las acusaciones de machismo, Hefner se defiende con descaro: "Fui feminista mucho antes de que existiera el feminismo".

Con el paso de los años, otros magazines se adhieren a la idea de compaginar sexo con cultura, y no es raro ver artículos sobre Ray Bradbury, André Gide y Duke Ellington junto a provocadoras instantáneas de bellezas europeas como Anita Ekberg, Sofia Loren y Gina Lollobrigida. Por su parte, en Estados Unidos hay cinco mujeres que todos quieren tener en portada, son Dianne Weber, June Wilkinson, Jayne Mansfield, Betty Page y Marilyn Monroe.

La explosión de libertad de los 60, que recoge el tercer tomo, marca la evolución de esta prensa "para hombres solteros". Vietnam, la revolución sexual, el Verano del amor, el LSD, los Beatles, la minifalda... De 1958 a 1967 la censura queda apartada por el peso de la Historia. En Hollywood proliferan las agencias de modelos donde bellezas jovencísimas están dispuestas a trabajar para un fotógrafo por apenas 50 dólares al día. Las revistas se vuelven mucho más explícitas, pero siguen incluyendo artículos sobre Woody Allen o sesudos reportajes sobre las 'lolitas', mientras 'Penthouse' irrumpe con agresividad en 1965 en el mercado británico. El sexo ya no asusta ni se prohíbe, pero sigue vendiendo.

Fuente: taschen y el mundo

Cuando la san­gre no es más espesa que el agua

Hasta el momento, las cicatrices de David Vann se habían plasmado literariamente sobre la geografía de la Alaska insular: Sukkwan fue donde su padre se voló la tapa de los sesos; Caribou, donde la madre de su madrastra asesinó a su marido y se suicidó. El escenario de Tierra, pues, no podría ser más diverso: el tórrido Valle Central californiano. Y, aún así, los surcos que atraviesan su quemada superficie vuelven a antojársenos heridas abiertas; si no sangrientas, supurantes. Ade­más de con­tar la his­to­ria de una fami­lia deses­truc­tu­rada, Vann cons­truye en esta novela un estu­dio sobre la rabia. ¿Qué hace que, en oca­sio­nes, odie­mos pro­fun­da­mente a aque­llos a los que que­re­mos? ¿Qué nos impulsa a tra­tar mal a quie­nes menos se lo mere­cen? ¿Por qué esta­mos con­ti­nua­mente enfa­da­dos? ¿Acaso es el ser humano así o es culpa de la edu­ca­ción recibida?  David ofrece una cara de la natu­ra­leza humana que no esta­mos acos­tum­bra­dos a ver y que a menudo nos cuesta reco­no­cer que forme parte de noso­tros. Altamente recomendable de leer.