CANICHE (1979)

Cuando Salvador Dalí y Gala se ausentaron una larga temporada de su casa, en Port Lligart,el destino de su pequeño y muy querido conejo era totalmente incierto en la soledad que se había criado. Gala hizo matar al pequeño animal por el que sentía un gran amor. Y fue servido como segundo plato en una cena silenciosa, cortada por las lágrimas. La aparente contradicción de este relato (creo que fue en la década de los sesenta) es uno de los puntos de partida de la historia de Caniche, en la que la contradicción es aceptada como premisa indispensable para cualquier actuación.” B.L.

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